Visitamos la Game of Thrones – The Touring Exhibition.

El invierno llegó, pero para conocer el final de la historia de los siete reinos todavía tendremos que esperar hasta 2019.
Mientras, HBO Home Box Office y GES Events, han decidido hacernos la espera más corta con la nueva exposición de Juego de Tronos, Game of Thrones – The Touring Exhibition, que el 28 de octubre de 2017 abrió en Barcelona, como primer destino.

Por Gemma Ayats

La Constante y Radio Invernalia FM (nuestro podcast dedicado a la serie. ¡Escúchanos!, no podíamos faltar al evento, que ha prolongado sus fechas hasta el próximo 11 de marzo de 2018.

Es importante la adecuación de la exposción al espacio, las Atarazanas Reales, donde se ubica el Museu Marítim de Barcelona. Entre piedras viejas y grandes portones, Ramin Djawadi parece darnos la bienvenida.

No había mucha cola, pero la posibilidad de tener unas entradas Fast Pass, nos aseguraron el acceso en el horario elegido. Un acierto.

Y ya de camino a la entrada de la exposición, propiamente dicha, un lienzo verde y una cámara de fotos. “¿Quieres tocar al dragón? Mira a este punto, pon los pies aquí y cara de susto”. Primer contacto con el mechandising de oro.

Después de una breve introducción en varios idiomas, se abrieron las puertas. Una sala negra con los estandartes de las familias conocidas, y una selección de los mejores momentos de la serie. Esta parte, la haremos sin spoilers, para los que quieran aprovechar los últimos días antes del cierre.

A nuestra izquierda se abrió la arbolada senda del Camino Real, que nos conduzco al espacio con el mapa de Poniente y las figuras de madera originales que se han usado para la elaboración de estrategias. En esa misma sala, el vestuario original de Arya Stark y El Perro, en la Temporada 4. Ahí también, y cada uno a su manera, pudimos empuñar a Aguja y Hielo, el mandoble de acero valyrio de los Stark.

Y aunque todos recordemos la Boda Roja, no debemos olvidar la Púrpura, donde pudimos disfrutar de la corona y ropajes de Joffrey y Margaery Tyrell.

La siguiente sala que nos encontramos es un melting pot de Poniente, Sansa, Meñique, al que tanto venera a Carolina Fraile, Yara Greyjoy, Ellaria Arena y Oberyn Martell, Melissandre, y algunas armas, la daga de acero varyrio o la espada de los Bolton, con el detalle de la casa en la empuñadura.

cráneo de dragón, salido de los sótanos de palacio. Escuchó la conversación entre Tyrion y Jaime.

Hasta ahora no habíamos visto ninguna referencia a los Targaryen, que tienen su propia sala, con los vestidos originales de Missandei y Daenerys, ambas de azul, y con texturas muy elaboradas. También las armaduras inmaculadas, y varios objetos dothraki. Los huevos de Dragón petrificados tampoco podían faltar a la cita, Drogon, Viserion y Rhaegal.

Y de Meereen, pasamos a la ciudad libre de Bravos, como si fuera un altar al Dios de Muchos Rostros, en la Casa de Blanco y Negro. Ahí, de bien cerca, está el vestuario de Nadie y Jaqen en la temporada 6. Como parte curiosa, decir que, en las columnas de rostros, encontramos ciertos parecidos con David Mulé y Gemma Ayats.

Y de Bravos, al muro, como si fuéramos cuervos.

Nos sentimos un poco más cerca del norte.

El Castillo Negro es parte de la nueva sala. Jon Snow y la Guardia de la Noche. En un rincón, entre cajas y tinajas, podemos ver la pintada de “Traitor” (Traidor), la misma que vió Kit Harington, antes del asesinato.

Y si al principio de la exposición pudimos probar a Aguja y a Hielo, en esta ocasión, tuvimos a Garra en nuestras manos.

Más allá del muro, hemos visto que hay mucho por descubrir. Durante el recorrido hemos visto poco a Bran Stark, y es que está ahí, muy cerca del Rey de la Noche, y las dagas de vidriagón. Hubiera sido maravilloso que prepararan una escena de Hodor aguantando el portón, pero al ver sus ropajes no nos hace falta, tenemos claro que fue un tipo muy grande, en todo. Les acompañan un montón de objetos y armas salvajes, junto con el modelo de Ygritte, la pequeña y diminuta Ygritte.

Nos comentaron que la visita duraba algo más de una hora. Nosotros, como en el podcast, nos alargamos algo más.

Quedaba la joya de la corona, o el trono de la discordia. Sin duda, a nivel de vestuario, de las mejores. Ese vestido de Cersey Lannister, con esas escamas de cuero, y hombreras metálicas que tanto nos llamó la atención en pantalla, lo teníamos delante, a menos de medio metro. Impone tanto o más que delante de las cámaras. Detrás de ella, una armadura de La Montaña, el otro Clegane.

Para acabar, otro retrato guiado, de los de parque de atracciones. Y sin esperarlo, nos encontramos en la tienda de souvenirs, habiendo recorrido todo Poniente, disfrutando de los pequeños detalles que tantas veces nos pasan por alto.

¿Recomendable? Sí. Ayuda a hacer la espera más llevadera, y te da la oportunidad de sufrir subiendo el muro, o sentirte Ned con Hielo en la mano. Un montón de aventuras que hacen redonda la exposición, muy centrada en el atrezzo.

En la tienda de souvenirs, merchandising de los Bolton. Un plus, por el resto, no recomendable para todo tipo de bolsillos, ni las fotos, a precio de oro, también en su versión digital.

Y después de esta crónica, recuerda, “La noche es oscura, y alberga spoilers”.

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